El baile de los Ángeles Negros

Mi mamá no nos dejaba salir con amigas a bailes, sólo cuando venían de San Antonio Tx. familiares de mamá (su primo hermano e hijos) nos dejaba salir con ellos. Gracias a ellos fuimos a bailes de Cornelio Reyna, Ramon Ayala y La Sonora Santanera.

Mamá era muy estricta y siempre nos contaba el tiempo que hacíamos del trabajo a la casa.

Cuando tenía 26 años (1976), le rogué mucho a mamá que nos dejara ir, a mi hermana menor de 16 años y a mi, al baile de los Ángeles Negros. Y como siempre, nos daba el sermón de “no quiero que te desveles pues luego vas a trabajar como sonámbula”…

El papá de mi hermana menor era Capitán de la Policía. Recuerdo que llegamos al baile en el Casino Cumbres, y cuando comenzaron a tocar Los Ángeles Negros, la gente no nos dejaba ver; así que, nos subimos arriba de sillas para estar más altas y poderlos disfrutar.

De pronto, nos jalaron los vestidos largos y eran tres policías, uno de ellos era nuestro vecino Aspeitia.

-Dice tu mamá que ya se vayan.

-Pero apenas es la segunda canción… Dígale, por favor, que nos espere un rato.

-Mejor vayan ustedes. – me contestó.

Salimos escoltadas por los tres policías y todos se nos quedaban viendo. Las demás personas que estaban arriba de sillas se bajaron del susto.

Mamá no quiso que nos quedáramos otro rato y yo bien triste, como buena regiomontana pensé:  “¡Uy, ni lo que gasté en las entradas!”.

2 thoughts on “El baile de los Ángeles Negros

  • May 21, 2017 at 7:06 am
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    Belencita, recien veo tu blog, que grata sorpresa un abarzo al cielo se que vives en nuestro corazon y lo hare como siempre conversabamos , y sonreias amiga mia, gracias por estar en mi vida , familia mi tesoro de Monterrey .

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  • May 27, 2017 at 2:38 am
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    ¡Qué blog tan encantador!

    Llegué aquí después de leer la entrada en el blog de “chica regia”, donde narraba la estadía de su mamá en la clínica 25, y un ratito después, leí la muy triste entrada de que la misma señora (su mamá) había fallecido.
    Al leer la intención de que iba a perpeturar su memoria al continuar con un blog a modo de homenaje con las narraciones que la señora había escrito en una libreta, sentí curiosidad por saber más sobre aquella mujer con sonrisa radiante que había visto en las fotos al lado de doctores y enfermeros.

    Acabo de leer todo el blog, desde el principio hasta ésta nota que es la más reciente, y quiero expresarle mi alegría. Me siento muy feliz por poder leer estas narraciones.
    Es extraño porque a pesar de que nunca conocí ni conoceré personalmente a la persona que dejó escritas estas anécdotas, al leerlas siento como si la estuviera conociendo.

    Creo que yo también debería de comenzar a escribir mis propias anécdotas, para que en el futuro, pueda transmitir al corazón de otras personas la misma alegría que a mi me transmiten las anécdotas de su señora madre.

    Un saludo, aún sin conocerla personalmente, ya la estimo!

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